Egipto Tarde 6. De Luxor a Sharm el Sheik

Tras volver a Luxor, sacar las maletas de la habitación y hacer el check out, nos fuimos a comer a Kebabgy, en la Corniche, con vistas al Nilo, un restaurante que recomienda la Lonely Planet. Está bien, no es ninguna maravilla, pero se come comida egipcia bastante aceptable, a un precio bastante asequible. Por lo menos para nosotros, que para los egipcios es un restaurante casi de lujo. Sólo un comentario al respecto de la siguiente información de la guía:
"... con sencillas mesas de madera y un vaporizador de agua para refrescar el cálido ambiente".
Es verdad que tienen sencillas mesas de madera, y bastante grandes, pero lo del vaporizador de agua... un hombre regando el suelo no es un vaporizador de agua. Ni mucho menos!
Tras el almuerzo, Carla e Ismael regresaron al hotel porque su avión hacia Sharm el Sheik salía a media tarde, y Carlos y yo decidimos ir a un mercado que hay cerca del Templo de Luxor.
Cuando estábamos llegando nos dimos cuenta de que todo estaba cerrado (resultó que eran las 3, y la peña estaba rezando) y el conductor de la calesa más tuneada de Luxor, su ferrari, como él la llamaba, nos convenció para llevarnos a un centro de papiros. No íbamos a ir, pero Carlos estaba a punto de la lipotimia, que el pobre mío lleva el calor más bien regular, y decidimos que tampoco teníamos nada mejor que hacer. Hacía demasiado calor para andar por las calles.
 De camino al centro de papiros, volvimos a atravesar el mercado egipcio que habíamos visto un par de días antes por la noche.



Me gusta mucho ver estas fotos, porque son una pequeña parte de la vida en Luxor.





No recuerdo si el colegio era copto o musulmán, pero el conductor de la calesa nos explicó que los niños iban al mismo colegio idependientemente de cual sea su religión.
Nuestro guía nos comentó que el colegio era gratuito, aunque no obligatorio, pero que todos los padres enviaban a sus hijos al colegio porque querían que tuvieran mejores profesiones que ellos. La verdad es que no sé si creérmelo del todo, porque a lo largo del viaje, sobre todo en la parte sur del país, vimos a muchos niños vendiendo cosas o simplemente pidiendo dinero a los turistas en horario escolar.







Una de las cosas que me quedé con ganas de comprar fue un muestrario de especias que venden a los turistas. Definitivamente, es una de los encargos que les voy a hacer a mis padres.







Al ver esta foto pienso en el regateo absurdo que tuvimos que sufrir en Khan al-Khalili para comprar los pañuelos que trajimos, cuando aquí los hubiéramos comprado mucho más baratos, de mejor calidad seguro, y más bonitos y variados.



Me hizo gracia la mezquita colgada entre los edificios.
Cerca de este lugar estaba el centro de papiros al que nos llevó el conductor de la calesa, donde verdaderamente nos dimos cuenta del negocio que tenían montados los guías. (En el paseo en calesa de la noche anterior lo sospechábamos, aquí encontramos la confirmación).
Nada más entrar en el centro de papiros, el que parecía el encargado, corroboró que veníamos solos, sin guía, y nos dijo que dividiéramos por dos todos los precios que se mostraban junto a los papiros, pues esa mitad era la comisión que se llevaba el guía por llevar a los turistas. LA MITAD DEL VALOR!!!
En fin, escogimos cinco papiros pequeños, un ojo de Horus, un grabado de Abu Simbel en el que aparece Ramsés II disparando el arco, una llave de la vida, el Templo de Abu Simbel y el zodiaco de Denderah. Todos ellos, a mitad de precio, costaban 145 EGP. Le dimos 100 EGP y nos lo llevamos.
Realmente hay que regatear a muerte en todos los rincones de Egipto.



Junto al hotel, recogimos un colgante de zafiro tallado, supuestamente procedente de Afganistán (que quiero creer que el hombre no me timó), que había encargado el día anterior para mi madre.
Esta historia no la he comentado. El día anterior, cuando subimos a la habitación después de cenar tras el ridículo espectacular, nos dimos cuenta de que no teníamos agua, por lo que decidimos salir a las tiendas que había en frente del hotel a comprar un par de botellas, a un precio mucho menos elevado que el que ofrecía el hotel. Junto a la tienda de agua, había una joyería, en la que nos pusimos a mirar el escaparate. Como en cualquier lugar, nos invitaron a entrar y al final terminamos comprando la piedra. La verdad es que fueron agradables, para que nos vamos a engañar. Aunque bajamos a comprar agua y terminamos comprando un colgante! Las oportunidades se presentan donde menos te lo esperas.
Por la tarde nos llevaron al aeropuerto de Luxor, donde experimentamos la llamada para coger un avión más surrealista que habíamos vivido hasta el momento. (Y hasta el día de hoy).
El aerupuerto de Luxor, a pesar de ser internacional, no es muy grande. Al menos la parte de vuelos domésticos. Estábamos esperando para embarcar pocas personas, pero bastante dispersas por la sala de espera. De pronto, unos 10 o 15 minutos antes de la hora de salida de nuestro vuelo, un hombre bastante fuertecito pasó gritando: "Sharm el Sheik, Sharm el Sheik, Sharm el Sheik!". Y se colocó en una puerta. ¿Para qué necesitas pantallas si hay hombres que pasan gritando?
El vuelo fue bastante bien, y ya de noche llegamos a Sharm el Sheik, donde nos hospedamos en un hotel que era una pasada de grande, y donde tardamos como 10 minutos en encontrar el camino a la playa desde nuestra habitación.
P.D.- En los aeropuertos de Egipto te permiten volar con agua en el equipaje de mano, lo que se agradece un montón, dicho sea de paso. Ah, y en todos los vuelos, por cortísimo que sea, te ofrecen algo de beber y de comer. En todos. A ver si aprenden las compañías europeas!!!

Egipto Día 6. Templo de Denderah

El sexto día de estancia en Egipto, nos recogieron en autobús en el hotel y nos llevaron hasta el Templo de Denderah, que se encuentra a unos 90 kilómetros de Luxor.
El camino fue, como poco, peculiar, porque pasamos cerca de 10 controles policiales, nos cruzamos con camionetas que llevaban a chavales cogidos por fuera, viajando a bastante velocidad, adelantábamos casi sin mirar... Otra experiencia más, sin duda.
El Templo de Denderah, dedicado a la diosa Hator, la diosa del amor, la belleza, los placeres sensuales, patrona de la música y la danza, es, probablemente, uno de los templos mejor conservados de Egipto, al menos en lo que a su estructura se refiere.



Esta diosa, se suponía, estaba casada con el dios Horus, de Edfú, y existía un ritual por el que se decía que en la fiesta denominada "La Buena Reunión", la diosa abandonaba el Templo, se dirigía al Templo de Edfú y tras dos semanas de celebración, se casaba con Horus y se volvía a su morada. (Era, sin duda, un matrimonio un tanto triste. Y un tanto extraño, porque significaba que se casaban todos los años de nuevo).



Es un templo relativamente joven, construido al final del período faraónico, por los tolomeos, que conserva su tejado de piedra y columnas, cámaras oscuras, criptas y escaleras de caracol.
La lástima es que hay partes que están muy oscurecidas, debido a los fuegos que prendían los cristianos. (Además, como en tantos otros templos, dedicaron su tiempo a picar la cara de los dioses y faraones).




La Sala hipóstila exterior estaba en plena rehabilitación, y la parte por la que ya habían pasado tenía un aspecto mucho más recuperado, llena de bonitos colores. Por la que no, presentaba el aspecto de la foto de encima. Casi no parecen pertenecer al mismo sitio.


Intenté hacer una foto en la que no aparecieran todos los andamios que llenaban la estancia, y lo que salió fue la foto de la izquierda.
Cuando terminen de rehabilitar el templo, va a ser tremendamente precioso de visitar.



Es curioso ver como todos los cartuchos del templo están en blanco. Esto es porque se construyó al final del período tolemáico, en el que había mucha inestabilidad política, y los picapedreros no querían picar el nombre de un faraón dentro de un cartucho que iba a desaparecer en breve. (Hay que tener en cuenta, además, que las noticias no corrían en aquellos tiempos como ahora. Que lo mismo se entaraban un año después de que había muerto un faraón y tenía otro nuevo).


En la planta de arriba hay dos pequeñas salas en las que encontramos tres cosas interesantes. Una imagen bastante alucinante de la diosa Nut en el techo de la primera sala, cuya cabeza aparece en la foto de la izquierda. Aunque está un poco carbonizada, es realmente chula y el cuerpo de la diosa recorre todo el techo, de un lado a otro de la estancia. Merece la pena verlo.
No sé si lo he dicho antes, pero Nut se comía el sol por la noche y lo expulsaba por la mañana, para que volviera a nacer un nuevo día. Me parece una de las imágenes más bonitas de la mitología egipcia. La diosa preocupada porque los días y las noches se fueran sucediendo y tuvieran el orden prestablecido.



En la misma sala, encontramos un modelo en escayola del famoso "zodiaco de Denderah", cuyo original se encuentra, aunque parezca increíble, en el Museo del Louvre en París. (Porque una cosa es que cojas un collar y te lo lleves, o un sarcófago, o determinadas piezas pequeñas y te las lleves para exponerlas en un museo con gusto, pero otra muy distinta es arrancar una parte de un templo y llevártelo para que lo puedan ver en tu país. El único lugar donde debería estar el original "zodiaco de Denderah" es en el Templo de Denderah, no en ningún museo, y mucho menos en un museo fuera de Egipto).









En la sala siguiente, a la que se accede a través de la anterior, se encuentran grabados de lo que me he tomado el placer de calificar como las primeras escenas porno de la historia. Sólo hay que mirarlas con un poco de detenimiento para darme la razón.
Cuentan la historia de como la diosa Hathor y el dios Horus, o quizás Isis y Osiris, no recuerdo bien, se acostaban juntos para tener pequeños diositos. Lo alucinante era que Osiris, creo que era éste y no Horus, no tenía pene, porque si recordais la historia, Seth se lo cargó y como era un maligno, lo troceó, e Isis, su mujer, encontró todas las partes y las pegó, excepto el pene, que lo tomaba prestado de otro dios, que ahora me es imposible recordar, que se lo llevaba a través de un águila. (Imagen que aparece en la última fotografía).


A la izquierda se ve el pasillo por el que se bajaba de la segunda planta. Se subía por un pasillo similar, pero por el otro lado del templo.
Y éstos son Ismael y Carla, con los que tantos nos reímos la noche anterior, en nuestro espectacular ridículo en Luxor.



Como se ve, hay algunas partes mejor conservadas que otras. Éste es el principal problema de este templo, que han quemado tantas cosas en su interior que tiene prácticamente negros todos los grabados de las paredes.





En el exterior del Templo de Hathor, se encuentra un pequeño templo, dedicado a Isis, de tiempos de Octaviano, el emperador Agusto y gran rival de Cleopatra.
Y bueno, probablemente este pequeño "hombrecillo" tallado en la roca sea lo más gracioso que vimos tallado, casi en todo el viaje.



Por último, una de las mejores cosas de este templo es que no hay demasiados turistas, y puedes disfrutarlo bastante bien. No es que esté vacío, no creo que haya ningún lugar vacío en todo Egipto (exceptuando el desierto), pero comparados con el resto de sitios más típicos a los que habíamos ido antes... fue una gozada!

Como detalle final, no me queda más remedio que hacer un comentario sobre el guía que nos acompañó en esta excursión.
Era más jovencillo que Magdy, tendría unos 30 y pocos años, pero muy, muy musulmán y tradicional. No estuvo enseñando algunos vídeos sobre bailarinas de danza del vientre. Bailarinas profesionales que, como tales, van vestidas con tops y pañuelos bastante bonitos. El hombre nos estuvo explicando que esas mujeres estaban muy mal vistas por los hombres. Así es como empezó, para terminar diciendo que eran unas putas. También nos explicó que ya no estaba mal visto que las mujeres se vistieran con pantalones, siempre que siguieran sin enseñar absolutamente nada, excepto un poco la cara.
Carla y yo, que ibamos con camiseta de tirantes (no muy escotadas, pero de tirantes) y yo que iba con pantalones cortos, nos mirábamos preguntándonos lo que aquel hombre pensaría de nosotras. Miedo me dio preguntarle, por lo que pudiera pasar.

Egipto Noche 5. Noche de baile en Luxor

Tras la visita al Templo de Luxor, volvimos al barco, almorzamos, y nos trasladaron al que fue nuestro hotel durante una noche en Luxor: el Sonesta St. George.
Como hacía calor, bajamos a darnos un baño en la magnífica piscina, con vistas al Nilo, que tiene el hotel.
Tras el remojón, y mucho más fresquitos, fuimos junto con Carla e Ismael (una parejas bastante apañá y simpática que conocimos en el barco) al Museo de Luxor.
Éste sí es un museo en condiciones. Es verdad que es chiquito. Si lo comparas con las dimensiones del Museo Egipcio de El Cairo, es minúsculo, pero si tengo que elegir entre uno de los dos, sin lugar a dudas me quedo con el de Luxor. Aquí, los carteles, en árabe e inglés, te explican lo que estás viendo. Te ponen en situación. El museo está bien iluminado, cada pieza se ve, independientemente de la hora del día que sea, perfectamente. Además, las piezas expuestas, aunque en su mayoría puedan ser mucho menos interesantes que las que se ven en El Cairo, están colocadas siguiendo un orden, tienen sentido y no están amontanadas, sino colocadas con gusto.
En el museo no se podían sacar fotos, como es normal, pero, aunque había cámaras de vigilancia, uno de los guardias de seguridad nos ofreción hacernos una foto junto a la estatua de Amenhotep III, por supuesto pagándole la consabida propina. Rechazamos el ofrecimiento pues, como ya he dicho, había cámaras de seguridad en el museo. Y tampoco nos hacía demasiada ilusión.
Cuando salimos era tarde, así que negociamos con un conductor de calesas para que nos llevara hasta el hotel, pues estábamos los cuatro bastante cansados. El pobre caballo iba a reventar, con los cuatro montados y el conductor, pero llegamos a tiempo al hotel para asistir al espectáculo de baile que había en la terraza.
El primer error fue sentarnos en una de las mesas más cercanas al escenario. En aquel momento ni siquiera pensamos que podían sacarnos a bailar. El segundo error fue no sentarnos las parejas juntas, porque igual así sólo hubiera salido una, y la otra hubiera podido grabar y hacer fotos (lo que hubiera sido aún más vergonzoso, si lo piensas).
El caso es que nos sacaron a los cuatro, a bailar, bueno, a intentar imitar a una chica que bailaba la danza del vientre. En fin, Carla baila danza del vientre desde hace mucho, así que ella lo hacía realmente bien. Yo puedo decir que me defendía, aunque bueno sólo defenderme, nada más. Pero Carlos e Ismael... en fin, verlos fue un espectáculo! Lo peor fue que creíamos que sólo había un par de mesas ocupadas y resultó que las del fondo estaban todas llenas y todos se rieron de nosotros. El camarero cada vez que pasaba por nuestro lado se meaba de la risa. Y con razón. No me sorprendería nada que nos pusieran en el vídeo promocional que emitían a todas horas en recepción... pues creo que poca gente en grupo tuviera tan poco ritmo
Después de nuestro ridículo completo, le tocó paso al Derviche.



El Derviche es realmente chulo. Y debe marear una barbaridad.
Esta vez sólo le "tocó" salir a Ismael, que lo hizo bastante bien, pues dio un par de vueltas o tres antes de casi caerse!



Para terminar, en el último baile, volvimos a salir los cuatro, pero esta vez con mucha más gente, en plan baile colectivo multitudinario.
Nos reímos tanto durante los bailes y después de ellos. Ninguno de los cuatro nos podíamos imaginar que terminaríamos el día riéndonos tanto. Y ninguno de los cuatro se podía imaginar, al coger la calesa, que eso nos daría la oportunidad de llegar a tiempo al espectáculo y pasar por tremendo ridículo... Pero fue divertido. Muy divertido.


Egipto Día 5. Templo de Luxor

Comparado con el Conjunto de Karnak este templo no es tan grandioso, quizás, pero no deja de ser bonito, y realmente curioso.
Fue construido por Amenhotep III y Ramsés II, aunque también fue modificado por Alejandro Magno, encontrándose en uno de los muros finales la que, según nos dijeron unos compañeros de viaje, la única representación que hay del mismo, y hay construcciones de Hatchepsut.
Además, sobre el templo (sí, sobre el templo) hay una mezquita construída para el jeque Abu al-Haggag. (Aunque la mezquita es del siglo XIV y el resto del templo es de más de mil años antes de Cristo, han decidido que ambos son igual de importantes y aunque han quitado el resto de casuchas que construyeron encima del templo y alrededor de la mezquita, ésta sigué ahí. Lo cuento porque nuestro guía estaba realmente indignado de que siguiera allí).



El primer pilón mide 24 metros de altura, fue erigido por Ramsés II y decorado con hazañas militares, entre ellas la batalla de Kadesh. Había 6 colosales estatuas de Ramsés II (que como ya hemos visto, era muy propenso a mandar hacer estatuas de sí mismo en todos los rincones de Egipto), pero ahora sólo quedan dos de las cuatro en que aparecía sentado y una de pie. También hay un pie enorme. Además, construyó un par de obeliscos de granito rosa. Uno está ahí y otro está en una plaza de París, aunque realmente no tenga ningún sentido.





Y un también encontramos una cabeza, que suponemos que antes estaba sobre un cuerpo de piedra.



El pilón está en frente de la gran avenida de esfinges de la que hablé en la entrada anterior.
Al fondo de la foto se ven las grúas y demás equipamiento necesario para hacer esto. Aunque realmente, yo no los vi trabajar demasiado. Es verdad que hacía calor, pero si van a esperar a que no haga... quizás puedan trabajar un par de meses al año. (Como dijo nuestro guía, para dentro de un par de meses egipcios, lo que podemos traducir entre 10 y 20 años, la avenida estará terminada y tendremos que volver para verla).



Uno de los detalles curiosos de este templo es que su eje principal no es recto. Esto es porque los faraones posteriores, es decir Ramsés II, tuvo que respetar lo que ya se había hecho, y quedó tal que así.



En la esquina noreste del primer patio se encuentra el santuario del triple barco, que fue construído por Hatchepsut y usurpado por Tutmosis III para Amón, Mut y Jonsu (que son los mismos que los del templo de Karnak, si recordamos).



En frente se encuentra la mezquita que habíamos mencionado.
No es que la construyeran así a propósito. Realmente el templo estaba enterrado y la construyeron allí, al igual que muchísimas otras casas no tan importantes. (Esto te hace pensar en la existencia real de lugares sagrados. Dos espacios de culto, de dos culturas y religiones tan distintas y separadas en el tiempo, que se construyeron exactamente en el mismo lugar. Como poco es curioso).



Si continuamos andando, llegamos al Patio solar de Amenhotep III, y tras éste, la Sala hipóstila.



Al fondo, encontramos la única representación que existe de Alejandro Magno con vestimentas de faraón. Esto nos lo dijo un compañero de crucero, que estudiaba Historia, así que tuvimos suerte, porque el guía no mencionó nada al respecto.



En este templo también encontramos muestras del poco respeto que tenían los antiguos cristianos por culturas más antiguas.



Y si al menos fueran bonitas...


De noche es realmente espectacular la iluminación del templo. Realmente merece la pena, al menos, pasear por la Corniche para verlo desde fuera.


Egipto Día 5. Conjunto de Templos de Luxor

En un viaje a Egipto es realmente muy difícil decir que es lo más bonito, lo que más te ha gustado, lo más impresionante. Es realmente MUY difícil. Por una parte, Abu Simbel es realmente grandioso, y cuesta imaginar la magnitud de una obra como esa construida hace unos 3000 años.
A lo largo del Nilo te encuentras con templos como los de Edfú y Kom Ombo, no muy grandes, pero sí muy interesantes y bonitos.
El Valle de los Reyes es, sin duda, al menos igual de espectacular que lo anterior. Imaginarse la cantidad de tumbas que se excavaron allí, la enorme cantidad de riquezas que se escondieron (aunque no demasiado bien, a tenor de lo que han saqueado), la forma en que los antiguos egipcios decía adiós a sus faraones.
Todo es precioso. Todo. Pero después de haberlo pensado bien, de haber visto las fotos, una y otra vez, creo que si tuviera que elegir un solo lugar al que volver, elegiría el Conjunto de Templos de Karnak. Creo que sí. (Aunque bueno, realmente espero no tener nunca la necesidad de elegir un solo sitio y poder visitar de nuevo todo lo que vi y todo lo que me faltó).



Parafraseando a la Lonely Planet: "Más que un templo, Karnak es un extraordinario complejo de santuarios, quioscos, pilones y obeliscos dedicados a los dioses tebanos y para mayor gloria de los faraones".
Aquí todo es grande.
El conjunto tienen una superficie de dos kilómetros cuadrados, muchísimo, y el templo principal, el Templo de Amón, es el mayor templo religioso construido jamás. En este enlace, podéis ver un "plano" de la parte principal, de la parte "contruida", pero realmente esto se encontraba más o menos en el centro de un recinto aún mayor en el que, entre otras cosas, había un lago artificial cuyas aguas provenían del Nilo (de dónde si no?). Además de existir una construcción semi perpendicular al eje principal, muy interesante y grande también.



Cuando atraviesas el impresioanante pasillo de Esfinges con cabeza de carnero que comunican este conjunto de templos con el de Karnak (que realmente pertenecía al conjunto aunque estuviera a 3 km), pasas por el primero pilón, que se encuentra inacabado. A sus pies se ve una enorme rampa de construcción de adobe, por la que se hacía subir las piedras. (O eso dicen ellos, que hay otros que atribuyen estas descomunales construcciones a los extraterrestres...). Al parecer, cuando una expedición de Napoleón visitó el lugar, aún había bloques en la rampa. (Que ya podían haberlos dejado, que llevaban más de 2000 años ahí...).
Si queréis saber más sobre este conjunto de templos, podéis encontrar la información aquí o aquí, o podéis buscar en google y pinchar en cualquiera de los miles de enlaces que os saldrán.



Éstas son las capillas de Mut, Amón y Jonsu, que se encuentran entrando a la izquierda. Quizás sea lo menos impresionante y vistoso del conjunto, pero como soy una mujer de gustos raros, a mi me parecieron muy interesantes. Estas capillas contenían los barcos sagrados de los mencionados dioses durante los preliminares de la fiesta de Opet, que se parece muy alarmentemente a las procesiones de la Semana Santa cristiana que se suceden a lo largo y ancho de España. (Pertenecían, hay que decirlo, al Templo de Seti II, que se encontraba a la derecha de las tres capillas).



Como ya he dicho, el conjunto de templos es enorme, así que no puedo pararme en cada punto, principalmente porque no hay fotos de todos los lugares y porque la entrada se haría interminable. Así que nos saltamos un par de "cosillas" que se encuentran antes del segundo pilón y pasamos directamente a la Gran sala hipóstila, perteneciente al Templo de Amón (que constituye el eje principal). Es realmente espectacular andar entre tremendas columnas. Es precioso ver los grabados. Es sobrecogedor perderse ente ellas. Como dato alucinante, diré que tiene 5500 metros cuadrados y en ella cabrían a la vez la basílica de San Pedro de Roma y la catedral de San Pablo de Londres. Nunca he estado en la Catedral de San Pablo, pero sí visité la basílica de San Pedro y doy fe de que es muy grande. Esta sala hipóstila es aún mayor. Simboliza un pantano lleno de papiros (pues los 134 pilares tienen forman de esta planta).El visionario de la sala fue Ramsés I, aunque los que la construyeron fueron SetiI y Ramsés II. (Al parecer se nota la diferencia entre los sutiles relieves construidos por Seti I y los bajorelieves mucho más duros de Ramsés II, aunque realmente no puedo dar fe de ello).



Tras este pilón, que si no recuerdo mal es el tercero, se encuentra el único de cuatro obeliscos que mandaron construir Tutmosis I y Tutmosis III que queda en pie. De los otros sólo se conserva la base.


Y tras el cuarto pilón (que esto son las entradas de los templos normales, y aquí ya llevamos cuatro), encontramos uno de los dos maravillosos Obeliscos que mandó construir la reina Hatchepsut.
¿Os acordáis del Obelisco Inacabado que se encuentra en la cantera de Aswan? Esa piedra tan enormísima en la que encontraron un defecto y tuvieron que abandonar. Pues bien, el resultado de tamaño esfuerzo son estos dos obeliscos. Sólo uno está en pie. El otro se cayó, pero la parte superior está cerca, junto al lago artificial, y casi puedes tocarla!





Se cree que tenían la punta cubierta de electro (una aleación de oro y plata muy usada), pero como su hijastro Tutmosis III era un maligno y la odiaba (recordemos que hay  sospechas bastante certeras de que la mató), retiró todos los vestigios de su reinado. (Supongo que los obeliscos no los quitó porque el esfuerzo era demasiado grande).



El obelisco más a la derecha en la foto es el de la Reina Hatchepsut. Podéis pensar que es cosa de la foto, pero realmente sí es mucho más grande que el otro. De hecho, es el más alto de todo Egipto, con 30 metros de altura.


A los pies del obelisco, se encuentra el cartucho de la Reina Hatchepstut que a mí, particularme, me gusta bastante. Lo estuve buscando en colgante, o de cualquier otra manera, pero no fue posible. No es tan popular con Nefertari, Nefertiti, Tuntakamón o Ramsés II.



Cerca del obelisco de Hatchepsut, encontramos estos grabados, que me llamaron bastante la atención.
Al escribir el nombre de un faraón en un cartucho, estaban representándolos y dotándolos de vida eterna. Era una de las maneras que tenían de hacerlo.
Sin embargo, en la imagen, los que aparecen son enemigos a los que han capturado y, si nos fijamos, el cartucho no es liso, sino que está como abierto, rugosillos. Al parecer, esto era porque al representar su nombre dentro de un cartucho abierto, su alma se escapaba y no pasaba a la otra vida. Para personas que pensaban que el más allá era más importante que el más acá era realmente una putada. Pensadlo por un momento: tu vida eterna al carajo porque alguien picó el cartucho en la piedra con agujeritos.



Aquí está el lago artificial del que os hablé antes. Ya no está comunicado con el Nilo, pero antes solía estarlo y sus aguas procedían del mismo. (Ahora han colocado la cafetería del templo justo al lado, lo que le quita un poco de encanto).



Éste es el muro exterior de la Gran Sala de fiestas de Tutmosis III (creo), porque en algo tan grande te terminas haciendo un lío.



Éste es el Santuario de Amón-Ra, que se encuentra al final del conjunto de templos.



Otro calendario, pero que realmente no sé exactamente lo que representa.



Se dice que si le das 3 vueltas al escarabajo, te da buena suerte, si le das 7, te quedas embarazada... por lo que pudiera pasar, vayan a estar las cuentas mal... yo no le di ninguna. (Pero realmente había mucha gente, sobre todo mujeres, dándole vueltas como tontas. Lo que hacía muy difícil hacerte una foto sin que saliera nadie).



Está claro que yo quería hacerme la foto al otro lado del sarcófago, no donde estaba...




No me acuerdo exactamente a quién representaban estas estatuas, ni quien las había construído. No podría decir en qué parte exacta del templo están.
Pero me acuerdo que a los que se hicieron la foto justo después de mí, les regañaron mucho, gritándoles y eso, por subirse en la piedra. La verdad es que algo te imponen, porque la policía va con metralletas, pero después piensas que con algo de dinero que les des... la cosa está solucionada...



Para terminar, este es el pasillo de Esfinges con cabezas de carnero que comunicaban el Conjunto de Templos de Karnak con el Templo de Luxor. Actualmente, están desenterrando estas esfinges para volver a comunicar los dos templos. Para esto, están derribando casas, donde la gente vive actualmente.
Y sé que quedará bonito. Que será espectacular poder caminar entre las esfinges de un templo a otro (aunque más vale que pongan unos tolditos para el verano). Pero merece la pena quitarle la casa a personas que ahora las necesitan. Imagino que les estarán dando otros lugares para vivir, pero a la gente suele gustarle sus casas y el sitio donde éstas están. Puede que esto no pase en Egipto, pero no sé, creo que al menos hay que plantearse esta pregunta.