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Tregua

Dicen que va a volver a llover, otra vez, pero hoy hemos podido disfrutar de un estupendísimo día de sol en Algeciras que ha hecho que la gente se tire a la calle sin pensárselo (ha ayudado que era fiesta, por supuesto) para cargarse las pilas y recibir el calor del astro rey antes de la siguiente tormenta (la enésima ya este año).
Carlos y yo hemos ido a andar por la playa del Rinconcillo (que todavía tiene un poco de alquitrán del último, o penúltimo, accidente marítimo en la bahía) y nos ha sentado de maravilla.


La playa ha sufrido mucho con los temporales (y lo que le queda) y hay sitios en los que entre los muros de las casas y el agua apenas hay 6 o 7 metros, pero estaba estupenda para pasear y el agua tenía una temperatura perfecta.
(Perfecta si te gusta el agua fresquita, claro, que si te gusta calentorra en plan Matalascañas, pues entonces no, entonces estaba congelada!)


Cuando volvíamos nos hemos cruzado con una cría, de un añito más o menos, monísima, que debía ser la primera vez que tenía conciencia de la playa y el agua y lo estaba flipando corriendo por la orilla. (Por supuesto los padres también iban con ella, no era una niña abandonada andando en solitario por la playa, lo que ya no hubiero sido gracioso o mono sino muy preocupante, pero ellos estaban más comedidamente emocionados, y no iban corriendo, chillando, salpicándose a ellos mismos y riéndose con cada olita que les mojaba los pies).


Hoy, por fin, parecía que vivíamos en el sur de España y no en el norte de UK. Aunque no suelen hacerlo últimamente, espero que los meteorólogos se equivoquen y disfrutemos de este tiempo hasta el otoño que viene, que ya ha llovido bastante, ¡coño!

Muffins...

Estaba aburrida esta tarde en el trabajo (porque odio trabajar en el turno de tarde, pero es aún peor si es sábado) y me he puesto a ver las fotos de cuando estuvimos visitando a mi hermana en Dublín, aquel magnífico fin de semana con tiempo típico de la primavera más veraniega de la Costa del Sol, y me han entrado unas ganas de tomarme una muffin de chocolate como las que aparecen en la foto...

Mmmmmm!!! Qué buenas!!!

Jer tiene nuevo look




¡Qué guapo!

Second CS experience

Hoy han llegado a Algeciras Ryoko y Steven, los segundos huéspedes que alojamos en nuestra casa pertenecientes a la familia de Couch Surfing. Ella es de Japón, y vive en Nagoya, y él de New Castle.
Y como Kristina y Piroska, son simpáticos y de mente abierta, dispuestos a conocer la cultura española y a integrarse lo más posible en ella.
Hemos estado tomando unas tapas esta noche y, aunque estaban cansadísimos, porque han llegado hoy mismo en avión a Gibraltar, les ha gustado bastante. No podía ser de otra manera.




Mañana tenemos un día bastante ocupado. Primero iremos a la Plaza a desayunar, para que Steven pruebe los churros con chocolate, y ya de paso, les enseñaré la plaza que, por lo menos para Steven, será muy novedoso, porque en Inglaterra no creo que puedan presumir de verduras y pescados muy frescos... (al menos en Irlanda, respecto al pescado, no era así).
Después de desayunar, cogeremos camino de Tarifa. Creo que puede ser divertido ir a Punta Paloma, aunque quizás vamos a Bolonia, no sé, ya decidiré por la mañana. Creo que comeremos en Tarifa, y así también pueden ver el pueblo, y después los dejaré en el puerto para que cojan el barco a Marruecos, para que continúen su viaje.
A mi me tocará acercarme a Gibraltar porque, a pesar de que estoy en mis días libres, tengo una reunión de la que anticipo que voy a salir bastante enfadada, porque tenemos que hablar sobre nuestra hipotética subida de sueldo, y estoy viendo que si existe, va a ser ridícula. Eso si existe, que Rocío ha convocado la reunión para darles una especie de ultimátum sobre el tema, lo que no significa que lo hayan aceptado, así que igual simplemente nos dicen que van a instalar una cámara para vigilarnos (con lo que no me siento muy cómoda) y nos comunican los turnos de navidades, que a mi me han caído bastante bien, para qué nos vamos a engañar.
En fin, mañana más.

Pucherito bueno

Mira que a mí, especialmente, no me gusta el puchero. Sobre todo porque cuando Carlos lo hace en la olla normal, eso más que un plato de comida, es un plato de grasa, que te mira diciéndote: sí, sí, cómeme, que me voy a pegar a tus arterias como en los anuncios del danacol... Pero esta vez, que lo hicimos en la olla rápida, no sé si por eso, o porque tenía menos tocino y demás, ha salido más clarito, y me ha gustado más.
















He de reconocer que las llemitas, que creo que son los ovarios de la gallina antes de que se conviertan en huevo, era algo que no conocía antes de llegar aquí. Tampoco es que me apasione su sabor, pero son "fotogénicos" y ofrecen un contraste interesante junto a los higadillos.
Es verdad que a la foto le falta profundidad, pero estaba cocinando (bueno, ejercía de pinche, para ser sincera) y tampoco tenía tiempo de controlar los parámetros de la cámara.
Una vez cocido, junto con la verdura del puchero, tienen este aspecto.































Y esta es la pringá. Con la que voy a hacer unas croquetas... que quitarán el sentío!! Qué ganas tengo!!

Y sólo falta una foto del resultado final. Bastante bueno, hay que decirlo.
















Y ahora voy a hacer una lubina a la sal. Rica, rica!!

La Plaza

Es bonito ir al Mercado a comprar. Incluso es bonito darse una vuelta por la plaza, como aquí llaman al mercado de abastos, a ver lo que hay en los puestos: pescado fresco del día, fruta y verdura relucientes, y carne recién sacada de la pieza...
Es un buen lugar para hacer fotos, aunque las mías dejen mucho que desear todavía... ya iré aprendiendo. (Como primer contacto, me doy por satisfecha, porque llevaba la cámara en modo automático y en más de una ocasión sabía como mejorar los resultados, por lo menos teóricamente).
Una selección se puede ver en este enlace, o en el de la columna de la derecha, como queráis.

Además, arquitectónicamente, como podemos leer en la wikipedia, también es digna de ser destacada.

















El único aspecto "negativo" de la jornada (o simplemente reseñable, en cualquier caso) es que cuando quise hacer una foto de estos puestecillos de legalidad dudosa (que a mi me parece estupendo que estén aquí, por otra parte), uno de los "encargados" se acercó a mí gritando, diciéndome que no podía hacer fotos... a lo que no le hice ningún caso, a ver que se ha creído, que poner una manta con cosas para vender en una calle no le da la exclusividad fotográfica de la misma.

















Pero el resultado de la mañana, centrado sobre todo en el kilo de atún que nos trajimos (entre avíos para el puchero, otro kilo de sardinas fresquísimas, unos pocos filetitos de ventresca de atún, ternerita buena para hacer en planchitas, y una buena carrillada de cerdo ibérico), mereció absolutamente la pena.




Una selección de fotos las podéis ver aquí.

Tapas en El Jairo

Se podrá decir que Algeciras no es una gran ciudad. No hay muchos sitios a los que ir. Hay bares, sí, pero realmente no del estilo de los que me gustan. No hay cines, no en la ciudad (aunque sí en la zona, claro). No hay muchos parques bonitos a los que llevar a pasear al perro, que yo conozca sólo el Parque Maria Cristina, en el centro, pero no es muy grande. (Que yo no tengo perro, pero me gustaría que hubiera algún sitio bonito al que poder ir a correr, para cambiar la ruta de vez en cuando, que cuando hace viento fuerte, ir a correr al Paseo de la Cornisa es muy duro, y darle vueltas al llano donde ponen la feria muy aburrido). A pesar de ser una ciudad costera, no hay un paseo marítimo como dios manda, lleno de chiringuitos y sitios a donde ir...


Pero sí hay muy buenos bares de tapas. Y eso hay que reconocerlo. Después de vivir un año en Granada (ciudad del tapeo por excelencia), sigo afirmando que no encuentras tapas como las de aquí en ningún sitio. 
Esta noche hemos ido al Jairo, un bar no muy grande (no la parte de tapeo, al menos), pero con una cocinera excelente.


Los pimientos del piquillo rellenos estaban buenísimos, y la salsa (que he creído intuir que era de tomate con zanahorias) de lujo y el resto de la comida, aunque no hay foto que lo atestigüe, buenísima también.


Si alguna vez estáis por la zona, el sitio en cuestión se encuentra en la Avd. Virgen de la Palma, no dejéis de probar las berenjenas rellenas. No son muy grandes, tamaño tapa, pero puedo decir que son las mejores que he probado en mi vida... y eso que es un plato que me gusta mucho y lo pruebo allá a donde voy...


















Hoy ha sido una cena ligerita, que hay que guardar la línea: media ración de pimientos del piquillo de rellenos (para compartir entre los dos), berenjena rellena (para mí, que de esto no doy ni un trocito!!! :o) ), y pinchito de cordero.

Valdevaqueros

Unos días después fuimos a Valdevaqueros que, aunque puede ser la playa más "normalita" de Tarifa, es una de las que más me gusta. Me gusta porque sigue teniendo la magnífica arena del resto de las playas, pero te hundes cuando te metes en el agua. Quiero decir, que no tienes que andar 50 metros para que el agua te llegue a la cintura, que, una vez tiene su gracia, pero a diario viene siendo un poco coñazo, y porque hay olas. No olas grandes, que yo me he criado en Málaga y a lo que nosotros llamamos olas, en otros lares las llaman olitas, pero suficientemente grandes para que meterte en el agua sea "divertido". Y, además, es donde están los kite surfistas, y es un espectáculo fantástico. Pasaría las tardes enteras viendo las cometas y viendo a los surfistas volando sobre las olas.






Punta Paloma

Me encantan las playas de Tarifa. Me encanta cada una de ellas, cada una por una cosa distinta.

Ésta es Punta Paloma, junto a una de las dos dunas que encuentras en Tarifa. Pasamos el día con Kristina y Piroska, nuestras dos primeras CouchSurfers (y espero que no las últimas), a las que me encantó conocer y con las que espero mantener el contacto.