Egipto Día 4. Valle de los Reyes y Templo de la Reina Hatchepsut

El Valle de los Reyes contiene 63 tumbas reales (al menos, porque habrá otras sin descubrir aún, estoy segura) del período del Imperio Nuevo. El lugar era fácil de vigilar, al parecer, y desde la llanura donde se encuentra Luxor, la antigua Tebas, parecía que era el lugar por donde se ponía el sol, algo que asociaban con el más allá. Lo que lo convertía en el lugar perfecto.
Las tumbas han sido saqueadas en su mayoría, lo que da muchísima pena, porque cuando vas al museo del Cairo (decepcionante, pero ya hablaré de él más adelante) y ves todo lo que encontraron en la tumba de Tuntakamón, que no deja de ser un mindundi, te apena y encoraja mucho pensar en lo que habrá repartido por el mundo! Y la de cosas que tuvieron que tirar, pensando que no valían, porque no eran de oro o piedras preciosas, pero que tendrían un valor arqueológico grandísimo.
(O estoy teniendo un deja vu (en Matrix está reprogramando algo!!! noooooo!!!) o ya he escrito todo esto o algo similar. Pero bueno, es que la indignación es grandísima).
Pero bueno, volviendo al Valle de los Reyes.
No hice ninguna foto, porque dentro de las tumbas estaba prohibido (vendían unas 20 postales de los interiores, pero a un precio que me parecía un poco caro) y fuera pues no se me ocurrió, la verdad, porque además de las entradas... no hay mucho más. Así que he "robado" estas tres:



Cuando llegas a la entrada que han construido, donde puedes ver una maqueta muy apañada y un vídeo del descubrimiento de la tumba de Tutankamón por parte de Carter, y pasas la entrada, te encuentras con una tremenda cuesta que desemboca en lo que es el Valle de los Reyes propiamente dicho.
Con la entrada normal, puedes entrar a tres tumbas. Todas excepto la de Tutankamón, que cuesta 80 EGP más, aunque dicen que no hay nada, porque los tesoros encontrados están en El Cairo, y la de Ay, que fue el que gobernó después de Tuntakamón, que creía yo que era un sacerdote, según nos había contado nuestro guía, pero igual me estoy liando, porque con los faraones y dioses tengo un lío...



Las entradas de las tumbas son más o menos tal y como se muestra en la foto de arriba (la segunda "robada").
No me quiero ni imaginar las temperaturas que se pueden alcanzar aquí en verano, porque nosotros llegamos sobre las 9 o 10 de la mañana, en octubre, y calculo que estaríamos a 45º. (Yo es que lo del calor lo he llevado regular en el viaje. Me esperaba unos 10 grados menos!)
Las tres tumbas que vimos fueron, creo Ramsés IV, que fue la que más nos gustó, Ramsés VII y Ramsés IX, aunque Carlos dice que fue la de Ramsés III, así que no podemos estar seguros! Vaya par!



La foto de arriba es de una de las tumbas, no sé de cual, porque como ya he dicho, cuando fui yo no se podían hacer fotos, pero la "estructura" es similar en todas ellas. Un túnel hacia el interior de las tumbas, con varias salas, y hermosísimas pinturas en ambas paredes y en el techo, algunas mejor conservadas que otras.
Ahora, además, han puesto cristales protectores en las paredes, porque al parecer el sudor de los turistas (2,8 gramos de sudar deja de media cada visitante) está deteriorando mucho las pinturas. Porque si fuera hace calor, dentro de las tumbas no os quiero ni contar. Menos mal que merece la pena entrar, porque hay pinturas impresionantes, pero a mitad de camino te entran ganas de salir corriendo hacia fuera para tomar un poco de aire fresco!
Leyendo información sobre las tumbas en la guía, creo que Carlos tiene razón y a las que entramos fueron Ramsés VI, Ramsés IX y Ramsés III.
Daré alguna información sobre las tres:
TUMBA DE RAMSÉS IV (KV 2)
Bueno, primero decir lo que significa KV y el número:
KV = King Valley (Valle de los Reyes en inglés!)
El número indica el orden de descubrimiento de las tumbas, por la que la de Ramsés IV fue la segunda tumba que hayaron en el Valle de los Reyes.
Al parecer, en la época tolemaica ya se conocía su ubicación, así que nadie se puede apuntar el mérito de haberla descubierto. Como Ramsés IV murió antes de que se terminara de construir, la sala hipóstila hubo que convertirla en cámara mortuoria.
La tumba es impresionante. La que más nos gustó a todos. Sobre todo por la magnífica imagen de la diosa NUT que cruza el techo azul. Y, al parecer también, es la única tumba del valle que contiene el texto del Libro de Nut, con una descripción del camino diario que recorre el sol cada día.



TUMBA DE RAMSÉS IX (KV 6)
Ésta es, según la guía, la tumba más visitada del Valle de los Reyes. Tiene una amplia entrada, un largo pasillo en cuesta, una gran antecámara decorada con los animales, las serpientes y los demonios del Libro de los muertos y luego una sala con columnas y un corto vestíbulo antes de llegar a la cámara mortuoria. Entre otras cosas, como los cartuchos del faraón, sacerdotes vestidos con piel de pantera y coleta lateral, en los muros se pueden leer el Libro de Amduat, Libro de las cavernas y el Libro de la tierra; el Libro de los cielos aparece en el techo de la tumba.
Aunque no está acabada, fue la última tumba que se decoró tanto en el Valle de los Reyes.
TUMBA DE RAMSÉS III (KV 11)
Ramsés III, que fue el último de los faraones guerreros del antiguo Egipto, se construyó la tumba más larga del Valle de los Reyes. (Yo doy fe de que es larguísima). Tiene 125 metros de longitud. Hay un pasillo interrumpido porque los constructores se encontraron con la tumba vecina y tuvieron que cambiar la orientación de la misma. No se puede llegar hasta el final porque está excavado sólo en parte y es estructuralmente débil.
Después de ver las tres tumbas nosotros volvimos al autobús, y creo que al barco, porque creo que ya lo habíamos visto todo. O quizás nos faltaban los Colosos de Memnón, pero de esos ya os he hablado.
Lo único que me falta por comentar es el Templo de la Reina Hatshepsut, que nosotros vimos antes de ir al Valle de los Reyes, pero que tras leer que se puede llegar andando de un sitio a otro, he decidido poner en la misma entrada.



El camino empieza junto a la KV 17, la tumba de Seti I, donde se indica el inicio. (Nosotros nos quedamos al principio y ya fue sofocante!) Los primeros cientos de metros son empinados (lo que yo traduzco como un infierno) pero luego se nivela. El paseito dura 50 minutos (que a esas temperaturas es una experiencia cercana a la muerte seguro), lo que da tiempo para disfrutar del paisaje lunar. (Qué gracia! Eso es si no mueres en el intento!) Eso sí, la guía te recomienda que se haga en invierno, o empezar muy temprano en verano. Yo uniría los dos consejos: hacerlo en invierno y empezar temprano.
Bueno, y todo para llegar al impresionante escenario que se muestra en la foto de arriba, al que perfectamente se llega por carretera (dicho sea de paso).
Lo que se descubre a los pies de los asombrosos despeñaderos de caliza, es el Templo de la Reina Hatchepsut.
Nosotros no lo vimos, sólo desde donde la fotografía está tomada, porque al parecer no había más que ver, pero después de leer la guía y de buscar más información por internet, no estoy nada de acuerdo, así que lo visitaré la próxima vez que vaya a Egipto.



Según la guía, es uno de los monumentos más refinados del antiguo Egipto, que tenía que ser más impresionante aún en tiempos de Hatschepsut, cuando se accedía por una pasarela flanqueada por esfinges y cuando el patio era un jardín donde crecían diversos árboles exóticos y plantas olorosas.
Nuestro guía nos dijo que Hatschepsut había sido la primera faraona de Egipto, pero al parecer no es del todo cierto. Lo que sí es, creo, que fue la primera que realmente luchó por su derecho a gobernar el país. Lo que yo traduzco como que fue la primera feminista de la historia, porque intentó convencer a todos de que era capaz de hacer el mismo trabajo que un hombre. Su hijastro, Tutmosis III, no estaba tan de acuerdo y la mató e intentó borrar por todos los medios su huella de la historia. Aunque no lo consiguió.




Egipto Día 4. Colosos de Memnón

Estas dos grandísimas estatuas de 18 metros de altura eran una minúscula parte (al parecer) del mayor templo jamás construido en Egipto, el templo en memoria de Amenhotep III, que se cree que era más grande que el de Karnak (que ya os digo yo que es enorme).



Actualmente, este templo está prácticamente desaparecido, ya que estaba construido, en gran parte, de ladrillos de adobe en una zona que se inundaba cada año con las crecidas del Nilo, por lo que se fueron, sencillamente, deshaciendo, y los faraones posteriores utilizaron esos ladrillos para construir sus propios templos. Quedan algunas partes, y se van encontrando más con las excavaciones, pero los colosos son los únicos elementos a gran escala que han sobrevivido.



Los magníficos colosos están tallados a partir de un único bloque de piedra y pesan, nada más y nada menos, 1000 toneladas.
Al parecer, en la época grecorromana ya eran una atracción turística, cuando se le atribuyeron a Memnón, el legendario rey africano asesinado por Aquiles durante la Guerra de Troya. (Qué poca historia debo tener cuando para nada me suena el nombre de Memnón. Aquiles sí, por el talón, y la Guerra de Troya también, por el caballo, pero Memnón... ¿quién era?).
Al parecer, por aquellos tiempos, consideraban que daba buena suerte oír el silbido que emitía la estatua del norte al alba, que identificaban como la llamada de Memnón saludando a su madre, Eos, la diosa de la aurora, que lloararía lágrimas de rocío por la muerte precoz de su hijo. (Y esto es tener imaginación y lo demás son tonterías).



El origen de la historia estaba, seguramente, en una grieta en la parte superior del cuerpo del coloso, que apareció tras el terremoto del 27 a.C. Al calentar el sol de la mñana la piedra cubierta de rocío, las partículas de arena se reomperían y resonarían en el interior de las grietas de la estructura. Cuando Séptimo Severo (193 - 211) arregló la grieta, dejó de sonar para siempre. (¡Vaya cortarollos el tío!).

Egipto Día 4. Templo Funerario de Ramsés III

Si no recuerdo mal, que la memoria puede jugarme malas pasadas, después de visitar las dos bonitas tumbas del Valle de los Artesanos, nos dirigimos al Templo Funerario de Ramsés III.
Al parecer, en el mismo lugar, Hatshepsut (de la que hablaré más adelante) y Tutmosis III (su hijastro y asesino) habían construido el Templo de Amón, que quedó totalmente eclipsado por el que construyó Ramsés III. (A veces pienso que realmente los faraones tenían graves problemas de autoestima, o algo peor, y por eso se empeñaban en construir templos tan asombrosamente grandes).



Al parecer, Ramsés III, que tenía poca inventiva (esto lo digo yo), se inspiró en el Ramesseum (que sólo vimos desde el autobús cuando nos dirigíamos al Valle de los Reyes) contruido por Ramsés II. (De todas formas, al parecer, éste se conserva muchísimo mejor, así que supongo que por eso lo elegirán para enseñar las operadoras). (Ramsés II era el supermagnífico que construyó los Templos de Abu Simbel, entre otras cosas, que vivió más de 90 años y tuvo más de 100 hijos. Lo realmente asombroso es que he leído que sólo tuvo 5 esposas. Sí, sólo, porque 100 hijos con 5 esposas da una media de 20 hijos por esposas, y esto sí que tiene mérito. 20 embarazos, 20 partos, y 20 edades del pavo. Lo de Ramsés II, al fin y al cabo, era sólo un momento).
Al parecer, durante la época de mayor esplendor, aquí había de todo: templos, almacenes, talleres, edificios administrativos y alojamiento para sacerdotes y funcionarios. (Seguro que los primeros no pagaban alquiler pero los segundos sí).



En los grabados que cubren el templo, se ve a Ransés III como vencedor de varias batallas (que seguro que él no pisó el campo de batalla, pero los faraones son mucho de llevarse la gloria luego). Al parecer, los más famosos son los de su victoria contra los libios. Y otros grabados curiosos son los que presentan una escena en la que los escribas están calculando el número de enemigos muertos contando manos y genitales. Esta escena es, precisamente, la que se ve en la foto anterior. Bueno, la parte de las manos, que lo de los genitales no lo vi yo, la verdad.



Hay salas en las que las columnas no se han conservado demasiado bien, pero puedes imaginártelas y quedarte igual de asombrado.



Algo que también llama muchísimo la atención es la profundidad de los grabados. No en todos los templos te encuentras grabados así de profundos.
Según estoy leyendo en esta página, que estas entradas me están dando la oportunidad de aprender un montón, debe ser relieve hundido, pero hundido de verdad.


La anécdota de la visita fue el encuentro con el amigo de la foto de al lado.
Nosotros estábamos tranquilamente paseando y haciendo fotos, imitando (o intentándolo) las imágenes que aparecían en los grabados, cuando el amigo se nos acercó, sin preguntar ni nada, y le plantó a Carlos el turbante para hacerse la foto.
Después de la susodicha, le metió una patada a una valla de madera que estaba bloqueando una sala. (No sabemos quién la había puesto allí, pero patada que le dio el hombre). Y nos metió en la sala que estaba bloqueada, que es la que aparece en la foto de abajo.



El hombre en cuestión nos dijo algo de Cleopatra o algo de eso, pero las épocas no cuadran, la verdad.
En fin, que le dimos un par de dolares, creo, y el hombre se quedó más contento que unas castañuelas.

Egipto Día 4. Valle de los Artesanos

Cuando llegas a Luxor te das cuenta de que es imposible tener tiempo para verlo todo. Al menos en un viaje "normal", de esos que hacemos los turistas del primer mundo, organizado, guiado, excesivamente guiado, cómodo...
Podemos destacar el Conjunto de Templos de Karnak, el Templo de Luxor, el Múseo de Luxor, el Museo de la Momificación, en la orilla oriental (donde se encuentra la ciudad); en la orilla occidental, Colosos de Memnon, Templo de Meremptah, Templo de Seti I, Casa de Carter, Valle de los Reyes, Deir el-Bahri, Tumba de Assasif, Dra Abu´l Naga, Tumba de los Nobles, El Ramesseum, Deir al-Medina, Valle de las Reinas y Valle de los Artesanos.
De algunos de estos sitios no tuve ni siquiera conciencia de dónde se encontraban.



La noche anterior, después de pasar la Esclusa de Esna, habíamos llegado a Luxor, mientras "celebrábamos" la fiesta de disfraces, en la que todos íbamos vestidos con chilabas.
Durante la cena, los recién casados y en viaje de aniversario habían "bailado" en torno a una tarta y se habían dado besitos de amor frente al resto de los "habitantes" del barco. Por suerte, Carlos y yo no "tuvimos" que hacerlo, porque al pobre le hubiera dado algo de vergüenza.
El paso de la esclusa fue menos interesante de lo que me había imaginado. La historia es que a lo largo del Nilo hay desniveles, y en Esna hay uno de éstos. Por lo tanto, las motonaves tienen que pasar la esclusa compensando el desnivel del Nilo. Para ellos, los "encierran" de dos en dos entre unas compuertas enormes y adaptan el nivel del agua al siguiente paso.
Si viajes de sur a norte, como hicimos nosotros, para compensar el desnivel, tienen que quitar agua de entre las compuertas, para cuando se abre estés al mismo nivel que hay más al norte, que es menos que en el lado sur.
La rapidez con que baja la motonave es espectacular, pero como no ves cómo sacan el agua de entre las compuertas, no es tan interesante como me había imaginado. Quizás si haces el recorrido en sentido contrario, de norte a sur, sí sea más interesante, pues deben llenar el espacio entre las compuertas con más agua, para adaptarse al nivel más alto que hay en la parte sur. Le preguntaré a mis padres y mi hermana que estarán en tierras egipcias las próximas navidades.

Aquélla primera mañana en Luxor tuvimos que madrugar, para no morirnos de calor en la visita, así que a las 5 de la mañana estaba sonando el despertador, a las 5 y media estábamos desayunando y a las 6 saliendo del barco. Esa mañana tuvimos que atravesar unos 6 barcos, creo, para llegar a la orilla, pues las motonaves atracan en paralelo. (Buen aprovechamiento del espacio).



El primer lugar que visitamos fue el Valle de los Artesanos. Como fuimos tan madrugadores, fuimos los primeros en llegar, lo que se agradeció, pues fue el único sitio en el que no tuvimos que esperar cola.
Este lugar, que resulta que es la necrópolis de Deir el-Medina (un templo al que no fuimos y al que ni siquiera sé cómo se accedía), es dónde se encuentran enterrados los artesanos que construyeron el Valle de los Reyes, que se encuentra al otro lado de la montaña que aparece al fondo en la foto.



Los artesanos vivían en un poblado construído especialmente para ellos, de manera que los mantenían aislados de la población y así podían preservar los secretos de las tumbas reales, para que nadie fuera a robar las riquezas de los faraones.(Ya se encargaron más tarde de encontrar las tumbas y saquearlas, que se te ponen los pelos de punta cuando piensas la de riquezas que tiene que haber desperdigadas por el mundo, en casas de gente de personas ricas  y sin escrúpulos). Para llevarlos al Valle de los Reyes, les vendaban los ojos y los conducían a través de túneles excavados en la montaña, de manera que no supieran nunca dónde se encontraba la ubicación exacta de las tumbas. (Supongo que si a alguien se le caía la venda de los ojos, tendrían que matarlo...).
Y ahora estoy pensando lo diferentes que son estas tumbas, excavadas en la montaña, ocultas al mundo, de las pirámides, que, al fin y al cabo, no son más que tumbas también. Eran dinastía diferentes y épocas diferentes, pero tengo que investigas esto más profundamente.



Las dos tumbas más interesantes  que encontramos aquí son las de Inherka y la de Sennedjem. La primera, profusamente decorada, perteneció a un sirviente de la 19ª dinastía. La tumba está compuesta de una sola sala tiene unas magníficas pinturas murales, entre ellas la famosa escena de un gato (que representa al dios sol Ra) matando a una serpiente (que representa a la malvada serpiente Apofis) bajo un árbol sagrado. (Todo esto lo estoy sacando de la guía Lonely Planet, porque no recuerdo tan cláramente las tumbas, que no dejaban hacer fotos, y como vimos tantísimas cosas aquella mañana...)
La de al lado es la tumba de Sennedjem, de la 19ª dinastía también, con una decoración increíble, compuesta por dos salas pequeñas (en ésta nos cobraron simplemente por prestarnos un trozo de cartón con el que abanicarnos, porque hacía un calor que difícilmente se podía aguantar) y tiene unas pinturas preciosas y bastante bien conservadas. El dueño de la tumba vivió durante los reinados de Seti I y su hijo Ramsés II y, al parecer, quiso que su propia tumba tuviera una decoración tan magnífica como la de los faraones.
Mirando las fotos, he pensado que lo que aparece al fondo de la última puede ser el templo Deir al-Medina, pero no puedo estar segura, porque no recuerdo que nuestro guía nos dijera nada y si lo hizo, estaba demasiado dormida para recordarlo.

Egipto Día 3. El Templo de Edfú

Tras visitar el Templo de Kom Ombo, en el que seguimos comprendiendo que nos engañaron cuando nos dijeron que octubre era la mejor época del año para visitar Egipto (pues la visita fue de 9 a 10:30 y hacía un calor insufrible), volvimos a la motonave y seguimos Nilo abajo, hacia el norte (aunque a mi esto me parece una incongruencia, hacia abajo y hacia el norte), camino de Edfú, donde nos esperaba el siguiente templo del camino.



Pero antes, estuvimos disfrutando de la piscina, a la que parecía que le echaban cubitos de hielo, porque no se podía entender cómo algo tan pequeño no se calentaba estando todo el día al sol y con el calor que hacía, y estuvimos disfrutando de las magníficas vistas que ofrece el Nilo. Es alucinante. Sólo las vistas que se disfrutan ya hacen que merezca la pena el crucero por el Nilo. Y si a esto le sumas la visita de tantos monumentos impresionantes...



Y por el camino te encuentras "monumentillos" tallados en la roca, que lo mismo lo hicieron hace dos días o hace dos mil años, pero que igualmente son bonitos.



Por la tarde, sobre las 3 o así, llegamos a Edfú. Hay quien pensará que atardeciendo sobre las 5 y media y siendo de noche absolutamente a las 6 y media, las 3 deben ser una buena hora para visitar un templo. Y nada más lejos de la realidad. Seguía haciendo calor. Mucho calor.



El Templo de Horus de Edfú, construido en una loma sobre el ancho valle, se ha librado de ser destruido por las inundaciones del Nilo y es el templo egipcio que se ha preservado más completamente. (Al parecer en éste, según la guía Lonely Planet, también se puede subir a la parte de arriba, previo pago de la consabida tasa al guardia de turno, pero yo no encontré la manera, que no me hubiera importado pagar un par de euros por ver la parte de arriba. Digo también porque en el Templo de Denderah, al que fuimos un par de días después, sí que se podía subir a la parte de arriba porque está perfectamente conservado también).



Los grabados se encuentran bastante bien conservados (aunque por culpa de que no controlo la cámara demasiado bien y menos aún el flash de la cámara, en muchos casos no se ven nada bien), y según la guía, ayudaron muchísimo a los egiptólogos a saber más sobre los rituales del templo y el poder de los sacerdotes (que cuando te paras a pensar, te parecen peor aún que los faraones).



La foto anterior, y las siguientes, están tomadas en el Pasillo de la Victoria, que discurre entre el templo y los enormes muros protectores del recinto. Los grabados, al parecer, son una representación del combate entre Horus y Set (acordaros que hablé de ellos en el Templo de Philae) en la fiesta anual de la Victoria.



Set está representado como hipopótamo (no se ve en las fotos, pero para cuando vayáis, que sepáis que está ahí), pero con un tamaño diminuto (así que tendréis que buscar), para hacerlo menos amenazador. (Recordar que Set era el malo de la historia, por lo que tenían que ridiculizarlo lo más posible). La representación termina con los sacerdotes cortando un pastel en forma de hipopótamo (míralos ellos que modernos) y comiéndoselo para destruir totalmente a Set.



Volviendo al interior, al fondo del templo, encuentras una reproducción moderna de la barca de madera en la que se sacaba la estatua de Horus en procesión durante las festividades. (Que si se creían los cristianos que habían inventado algo con la Semana Santa... riete tú!).


Repasando la información de la guía (que ahora que lo pienso, tenía que haber leído más detenidamente, que hubo partes que casi me estudié y otras que sólo me leí por encima), he aprendido mucho sobre la disposición de los templos.
Ah, bueno, hay que decir que éste es también un templo tolemaico, arcaico ya cuando se construyó, que empezó Tolomeo III y terminó 180 años después, Tolomedo XII Neo Dioniso, padre de Cleopatra VII (que es la famosa, creo). Éste mismo ya había terminado otros templos. Que si lo piensas, era un oportunista, seguro que se iba cargando a sus antecesores para llevarse la gloria de sus construcciones, y su poder, sus riquezas, sus privilegios... (No quiero mancillar el nombre de Tolomeo VII, no sé si mató a nadie, pero es que era bastante normal. Al fin y al cabo, ganaban mucho si se cargaban al que mandaba, y el sistema de justicia por aquel entonces dejaba mucho que desear).
Bueno, volviendo a la disposición de los templos. Éste está compuesto por el Patio de Sala Hipóstila Exterior, con 12 columnas y donde está tomada la foto anterior, en la que se encontraba la Biblioteca del templo, donde se conservaban los textos rituales, y la Sala de las Consagraciones; la Sala Hipóstila Interior, con 12 columnas también, en la que se encuentra el Laboratorio, donde se elaboraban y almacenaban los perfumes e inciensos, cuyos ingredientes se enumeran en las paredes (me pregunto si las esencias que te venden en las tiendas y que te dicen que crean aquí siguen realmente alguno de estos ingredientes); y al fondo, el Santuario de Horus, con la primera y segundo antecámara, donde todavía está el monolito de granito pulido que albergaba la estatua de oro de Horus (que mira como está no se ha conservado, porque los cristianos y posteriores, mucho mancillar los templos, picar las paredes y destrozar el patrimonio de la humanidad que hay en Egipto acumulado, pero sí que cogían las cosas de valor y se las quedaba). Al parecer es desde esta última sala por donde se sube a la parte superior del templo, pero como ya he dicho, yo no encontré la manera de hacerlo.


Como no me gusta ser convencional, voy a terminar por donde debería haber empezado, mostrando las estatuas de Horus en su forma de halcón, que custodian la puerta de entrada del pilón de 36 metros de alto. Sus muros están decorados con relieves colosales de Tolomeo XII Neo Dionisio, el que terminó el templo, agarrando a sus enemigos por el cabello ante Horus, a punto de romperles el cráneo (qué agresividad), que es la clásica pose propagandística del faraón. (Nada mejor que meterles miedo tanto a sus súbditos como a sus enemigos, aunque el faraón fuera un enclenque incapaz de retorcerle el cuello a un pollo! Que al igual que antes, sólo son comentarios difamatorios sin sentido ninguno, que no recuerdo ahora si este Tolomeo fue un cobarde o un valiente).


Como detalle final, los vendedores de la entrada (cuyos puestos tienes que atravesar obligatoriamente al entrar y salir del templo) merecen una especial mención. Si a lo largo de todo Egipto te das cuenta de que la palabra agobiar no se la explicaron bien, porque te repiten una y otra vez: "Mirar no agobiar", pero en cuanto te detienes lo más mínimo ya los tienes acenchándote e intentándote vender absolutamente todo (y a precios desorbitados), aquí se llevan la palma.
Cuando entras, te "regalan" pañuelos. Obviamente, cuando ya llevas un par de días en Egipto, has aprendido que jamás un regalo es un regalo, y los rechazas inteligentemente, aunque tengas que prácticamente tirarlos al suelo delante de ellos porque te lo enganchan como pueden. Este "regalo" es la manera que tienen de identificarte a la salida, dándoles el derecho a venderte lo que les de la gana, al parecer, y prácticamente al precio que quieran (según nos dijo nuestro guía que nos advirtió y devolvió los pañuelos de los inocentes que sí los habían aceptado).


Lo que más coraje me da es que realmente, si no fueran como son, hubiera comprado más cosas. Estoy segura. Hubiera regateado a muerte, porque te das cuenta (después de que te han timado, más o menos, la primera vez) que los precios que te piden en un principio no tienen sentido, pero hubiera comprado. Al menos un recuerdo en cada templo. Tenía mucha gente a la que traer regalitos y me hubiera gustado ir comprándolos poco a poco, pero es que no me dieron oportunidad. Deberían replantearse su estrategia de venta, porque no creo que obtengan muy buen resultado.

Tras la visita, volvimos al barco, tomamos el té de las cinco (con pastas, como dice la Reina) nos duchamos, nos pusimos las chilabas que habíamos comprado el día anterior en Aswan, y comenzó la fiesta de disfraces del barco.

Bueno, se me ha olvidado comentar que éste es el templo al que la diosa Hathor, que "vivía" en el templo de Denderah, acudía durante dos semanas al año para estar con su marido, Horus, y tras dos semanas de celebraciones de la fertilidad, se unían mágicamente. (Nada, algo que se inventaron los sacerdotes para sacarle dinero al pueblo, que cuando digo que eran aún peores que los faraones... no os engañaba!)

Egipto Día 3. El Templo de Kom Ombo

Con éste, empezó el maratón de templos que se visitan a lo largo del Nilo. No me malinterpretéis, me gustaron muchísimo todos, creo que no podría decidirme por uno, pero es que son tantos en tan poco tiempo, que al cabo de dos o tres días ya los mezclas entre ellos, tienes que revisar las fotos para acordarte e incluso mirándolas, hay sitios en los que sólo vagamente recuerdas que has estado.
Es lo malo de estos viajes en los que hay tanto que ver y tan poco tiempo para hacerlo.


El primero que vimos fue el Templo de Kom Ombo, situado en Kom Ombo, como no podía ser de otra manera.
Es el único de Egipto que está doblemente consagrado: al dios cocodrilo local, Sobek (pues el templo está situado, al parecer, donde los cocodrilos tomaban el sol), y a Haroeris (Horus el Viejo). Esto se ve en la planta del templo, perfectamente simétrica a lo largo del eje principal, con entradas gemelas, dos salas hipóstilas compartidas, con grabados de ambos dioses a cada lado, y santuarios gemelos. El lado izquierdo está dedicado a Haroeris y el derecho a Sobek. También se supone que había dos grupos distintos de sacerdotes, pero creo que esto se lo han sacado un poco de la manta los historiadores.


Éste es también un templo grecorromano, empezado por un Tolomeo, Tolomeo VI Filométor - el nombre es alucinante, no me digáis que no - y terminado por otro, Tolomeo XII Neo Dioniso. (Éste último era el padre de Cleopatra). Al parecer, hay restos de otros templos anteriores, del Imperio Medio y de la 18ª Dinastía. (Esto no nos lo dijo el guía, pero como me estoy empollando la Guía Lonely Planet... Por la que me acabo de enterar de que, al parecer, había cocodrilos momificados en una pequeña capilla, de Hator, desenterrados de un pequeño cementerio cercano de animales sagrados, lo que me parece algo asquerosillo, dicho sea de paso).


A parte de la atracción de los arqueólogos en general y los egiptólogos en particular por desenterrar a personas, animales y cosas, el templo tiene varias cosas bastante interesantes. Bueno, al menos a mi me interesaron mucho.
Para empezar, en este templo se encuentra el primer calendario (bueno, no sé si el primero, pero sí uno) egipcio, con las fiestas de cada día, los días de trabajo y los días libres... bastante interesante. No le hicimos ninguna foto al mismo porque cuando lo intentamos había más gente que en la guerra, y no me apetecía que desconocidos de viaje salieran en mis fotos, así que... nada de foto. Pero como internet es maravilloso, he encontrado una del calendario en cuestión, que es la que está justo debajo de estas líneas.


Al parecer, los egipcios trabajan 8 días y descansaban 2, lo que me parece una explotación absoluta, aunque bueno, igual para aquellos tiempos tener dos días libres ya era un logro de los sindicatos, quién sabe.
Además, si te pones a mirar el calendario, los sacerdotes y faraones se lo montaban tela de bien, porque había fiestas que celebrar prácticamente todos los días. Seguro que no eran extensibles a los curritos, que tenían que seguir cargando piedras y sudando sangre para construirle el templo dichoso al faraón. (Dicen ahora que para los antiguos egipcios era un honor trabajar para el faraón, pero también existe el síndrome de Estocolmo y no por eso los secuestradores son buenos).


Además, el templo tiene un nilómetro perfectamente conservado, como se ve en la foto de arriba.
Éste era el sistema que utilizaban los faraones para recaudar impuestos. Cuanto más grande fuera la crecida del Nilo, más tierras podían cultivar los agricultores y más impuestos tenían que pagar.



Otra imagen que me gustó se muestra en la foto de arriba. En ella se ve como dos dioses (que ahora no identifico realmente) están dándole un "baño" con llaves de la vida al Faraón, lo que se interpreta como que le están dotando de la vida eterna. (Si no recuerdo mal, que igual me lo estoy inventando, pues en mi familia somos muy dados a eso. Jeje).


Para terminar, en una de las paredes de este templo hay unos grabajos realmente interesantes sobre lo que parecen ser artilugios quirúrgicos. Es realmente chulísimo, sobre todo pensando que se hicieron hace más de 2000 años.


A mi personalmente me gustó mucho este templo, aunque es más pequeñito que otros que vimos y quizás no está tan bien conservado por la localización en la que se encuentra, tan cerca del Nilo, que ha erosionado muchas de las piedras que allí pusieron.

Egipto Día 2. El Poblado Nubio

En Aswan hay realmente un montón de cosas que ver. En la ciudad y la orilla oriental tenemos el Museo de Nubia, el Cementerio Fatimí, el Obelisco Inacabado y el Parque de Esculturas. En el río, la Isla Elefantina, los Pueblos Nubios, el Museo de Aswan y ruinas de Abu y el Jardín Botánico. En la orilla occidental, el Mausoleo de Aga Khan, el Monasterio de San Simeón, las Tumbas de los Nobles y la Cantera Occidental. Y seguramente se me estará escapando más de una cosa.
Realmente no vimos demasiado, así que muchas de estas visitas quedan pendientes para la próxima vez.



Después de comer, (la mañana la invertimos en el viaje de regreso desde Abu Simbel) nos montamos en una Faluca, que es la típica embarcación velera egipcia para dar un paseo por el río Nilo y ver la Isla Elefantina, el Jardín Botánico y algo más según el programa, pero ahora mismo no recuerdo qué.
La Isla Elefantina, realmente, no vale demasiado. Al menos vista desde el río. No sé, no me impresionó en absoluto. Creo que hubo montones de cosas más bonitas e interesantes a lo largo del viaje.
En ella se sitúa el primer asentamiento de Aswan, y la fortaleza que se construyó en ella estableció la frontera meridional de Egipto a comienzos de la primera dinastía (3000 a.C). Desempeñó un papel importantísimo en el comercio de marfil y se le consideró un punto estratégico esencial en el ámbito militar. Pero ahora, lo único que se ve es una torre de cemento feísima construida no hace mucho en la que iban a poner un restaurante (el más feo de la ciudad, sin duda) que al final se quedó en nada.
Desde la Faluca, que dicho sea de paso, como no hacía viento, iba remolcada por una lancha motora a la que después nos subimos para llegar al poblado Nubio, también vimos el Jardín Botánico.



Desde el río se ve bonito, aunque para ser sincera, el Jardín de La Concepción en Málaga me gustó más (y no es que me tire la sangre, que el día que fui a verlo me estuvo picando cada centímetro de piel). Aunque quizás es porque no entramos, sino que simplemente lo vimos desde el río. Estuve buscando las palmeras blancas que mis suegros me había dicho que había, pero no las encontré, y nuestro guía tampoco nos dijo nada al respecto, así que me las perdí. Ohhhhh! Otra cosa que nos queda por ver.
En lo que nuestro guía sí hizo mucho hincapié fue en el Mausoleo de Aga Khan, al parecer el 48º imán de la secta ismlaí (quizás porque le tocaba más de cerca, porque realmente no creo que este tipo fuera TAN importante). Al parecer, Aswan era su sitio preferido para pasar el invierno, porque seguramente no le gustaría el invierno, y Aswan en invierno debe ser como un verano cálido en el norte de España.


Lo que sí me pareció bonito fueron las Tumbas de los Nobles, sobre todo a la vuelta, cuando ya era de noche y estaban todas iluminadas. (No hay foto de este momento porque de noche y con el barco en marcha iban a salir una porquería, así que... para eso, ni me molesté en sacarlas, y simplemente disfruté de la vista).
Según la guía Lonely Planet, las más importantes, o las que están abiertas al público, son: Tumbas de Meju y Sabni, Tumba de Sarenput II, Tumba de Harjuf, Tumba de Hekabi y Tumba de Sarentup I.
Y al parecer, siempre según la guía, no están vacías por dentro, sino que tienen relieves, algunas conservan sus colores originales, hay columnas, diferentes salas... En fin, como un Valle de los Reyes pero muy en chiquitito y sin tanta fama e importancia. (Esto último lo añado yo, aunque sin conocimiento de causa, porque como ya he dicho, simplemente las vimos desde la falúa (o faluca, que ambos son correctos), así que no tengo ni la más mínima idea de cómo serán por dentro.



A esta altura, nos cambios a la barquita a motor que nos estaba remolcando, porque para llegar al Poblado Nubio teníamos que atravesar la Primera Catarata, y con la faluca iba a ser imposible.
Como aclaración hay que decir que a lo que los egipcios llaman cataratas no es exactamente una catarata, al menos entendidas como las del Niágara. Simplemente, son pasos complicados del río, en los que hay rocas (algunas más grandes y otras más pequeñas) que hay que sortear.
Nuestro habilidoso conductor lo hizo sin problema.


A lo largo del río nos encontramos con familias pasando el día en la orilla, niños (y no tan niños) bañándose en el río, chavalines en pequeñas barquitas, con sus propias manos como remos, que se enganchaban a la embarcación y al saber que éramos españoles, nos cantaban un popurrí de música de lo más española: macarena, aserejé, mayonesa... (Clásicos de ayer y de hoy).
Un poco antes de llegar al Poblado Nubio en sí, paramos en una playa, donde podías elegir o bien coger un camello para llegar al pueblo Nubio o seguir en el barco, y lugar en el que nos bañamos en el río.







Según la guía, nos arriesgamos a coger Esquistosomiasis (que suena realmente mal), pues en el lugar donde nos bañamos no había nada de corriente.
Un hecho que me sorprendió es la rapidez con que el río se hace profundo. En dos pasos ya te cubre y pasas de que te llegue el agua por la cintura a no hacer pie.
La temperatura estaba bastante bien y el baño se agradeció bastante por las temperaturas infernales a las que nos estábamos enfrentando en esas latitudes.
Finalmente llegamos al pueblo Nubio. Nosotros en barco, que tampoco nos hacía una ilusión especial montar en camello. Allí te llevan a una casa típica, hecha de adobe, y con el desierto como alfombra, te ofrecen té, sisha para fumar, te haces fotos con un cocodrilito, y cotilleas un poco la casa.



Cosas importantes. Este poblado Nubio es el único que queda hecho realmente de adobe (aunque según la guía Lonely Planet quedan dos, Siou y Koti, pero no sé yo si está hablando de lo mismo), pues al quedar al norte de la Presa Alta de Aswan (recordáis, ésa tan maravillosa pero cuya creación inundó tantísimas cosas al sur de Egipto). El resto de poblados fueron trasladados más al norte, por debajo de la presa, pero ya no construyeron sus casas con adobe sino con ladrillo, así que ya no tienen tanto encanto.
La forma en que los Nubios construyen sus casas es empezar por un amplio salón, un dormitorio y una cocina, y después ir añadiendo dormitorios a medida que van teniendo más hijos y los van necesitando.






El suelo está cubierto de arena, pero no de la playa, que era mucho más fina, sino traída del desierto, con un grano más gordito.
Cada noche, el último en acostarse, alisa la arena, de manera que al día siguiente saben si algún animal o persona ha entrado en la casa, porque no hay manera de esconder las huellas en ese caso.
Otro dato curioso es que los Nubios son una comunidad pseudohippy. Quiero decir, su economía es común. El dinero que ganan es compartido por la comunidad, y además tienen un fondo común, al que van aportando algo cada mes, que después será utilizado en caso de que algún miembro de la comunidad tenga algún problema o lo necesite para casarse, por ejemplo.
También es una sociedad patriarcal, y cuando hay alguna disputa entre sus miembros, es el más anciano el que decide quién lleva la razón.
Lo único malo es el acoso al que te ves sometida en cuanto llegas a cualquier sitio. Nos pasó tanto en la playa como aquí. Y en realidad en cualquier rincón turístico del país. Lo malo es que creo que es incluso contraproducente, pues ni siquiera te "permiten" que mires lo que están vendiendo para decidir que quiéres. En cuanto preguntas el precio, estás perdido.



Excepto por ese detalle, la excursión me gustó muchísimo, porque es interesante ver cómo viven, dónde viven, cómo se organizan, cómo son sus casas.
Y ver a estas niñas tan guapísimas que aparecen en la foto.




Y lo que también me encantó fue la decoración de las paredes del salón, con lo sosísimas que las tenemos en España...